Guía de compra: templadoras y glaseadoras de chocolate

Las templadoras de chocolate que ofrecemos permiten templar incluso pequeñas cantidades de chocolate, por lo que resultan especialmente útiles en trabajos de glaseado y decoración donde el consumo de materia prima es reducido y no justifica el uso de una templadora de gran capacidad.

Con una templadora de sobremesa es posible mantener el chocolate a la temperatura adecuada, conservando su brillo, fluidez y acabado perfecto durante toda la jornada de trabajo.

Por su parte, la glaseadora de chocolate permite cubrir tartas, pasteles y otros productos de forma rápida, uniforme y precisa, reduciendo el desperdicio de chocolate y optimizando los tiempos de producción.

¿Es mejor comprar una templadora nueva o de segunda mano?

Siempre es recomendable adquirir maquinaria nueva. Una templadora de chocolate usada puede presentar desgaste en sus componentes mecánicos, lo que aumenta el riesgo de averías, reparaciones frecuentes y mayores costes de mantenimiento.

Invertir en un equipo nuevo garantiza un funcionamiento más fiable, una mayor vida útil y mejores resultados en la elaboración de productos de chocolatería.

¿Por qué es tan importante la fluidez del chocolate?

La fluidez del chocolate influye directamente en el grosor del recubrimiento y en la textura final del producto.

Cuanto más fluido sea el chocolate, más fina y crujiente será la capa exterior. En cambio, un chocolate con menor fluidez genera coberturas más gruesas.

Además, elegir la fluidez adecuada también mejora la productividad. Un chocolate menos fluido permite trabajar moldes de gran tamaño con una sola aplicación, mientras que un chocolate muy fluido resulta ideal para moldes con numerosos detalles, aunque normalmente requiere rellenarlos dos o tres veces para obtener un acabado perfecto.

¿Por qué es importante templar correctamente el chocolate?

El templado permite que el chocolate adquiera una estructura estable, proporcionando un acabado brillante, una textura firme y una superficie lisa.

Además, durante el enfriamiento el chocolate se contrae ligeramente, facilitando su desmoldeo sin dañar las piezas.

Cuando el chocolate no está correctamente cristalizado, pierde brillo, adquiere un tono blanquecino o grisáceo y presenta una apariencia poco atractiva, además de una textura menos agradable.

¿Qué es el templado del chocolate?

El objetivo del templado es precristalizar la manteca de cacao presente en el chocolate para que adopte la estructura cristalina adecuada antes de su utilización.

Gracias a este proceso se obtiene un producto final brillante, crujiente y con una textura uniforme. Si el chocolate simplemente se funde y se deja enfriar sin templarlo, el resultado será un acabado opaco, menos estable y de menor calidad.

La solución ideal para tu pastelería: templadoras profesionales de chocolate

Las templadoras profesionales de chocolate son equipos indispensables en pastelerías, chocolaterías y obradores, ya que garantizan que el chocolate permanezca siempre a la temperatura y consistencia óptimas para su trabajo.

Permiten elaborar bombones, figuras, decoraciones, coberturas y todo tipo de creaciones de chocolatería con un acabado profesional, una superficie brillante y una cristalización perfecta.

Además de fundir y mantener el chocolate a la temperatura adecuada, estas máquinas agilizan considerablemente el proceso de templado en comparación con los métodos tradicionales, mejorando la productividad del obrador.

Los modelos disponibles en nuestra tienda cuentan con un panel de control digital que permite programar hasta cinco ciclos de templado diferentes. Asimismo, es posible incorporar cubetas adicionales, disponibles por separado, para calentar pequeñas cantidades de distintos tipos de chocolate o sabores de forma simultánea.

Templadora profesional de chocolate: ¿cómo funciona?

Al encender la máquina, tras una breve fase de calentamiento, se introduce el chocolate en forma de gotas o virutas por la parte posterior de la cuba.

La primera etapa consiste en fundir el chocolate. Durante este proceso, el agitador comienza a girar, mezclando y fundiendo el chocolate hasta alcanzar la temperatura programada. Una vez alcanzada, la máquina mantiene automáticamente esa temperatura durante el tiempo establecido.

La segunda etapa corresponde al enfriamiento. La templadora reduce la temperatura del chocolate fundido hasta el nivel necesario para favorecer la cristalización de la manteca de cacao.

Por último, en la tercera fase, el chocolate se vuelve a calentar hasta alcanzar la temperatura óptima de templado, quedando listo para su utilización en moldes, coberturas, decoraciones y cualquier otra elaboración de chocolatería.

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