Elige el tajo de carnicero de madera ideal para tu negocio

El tajo de carnicero es un elemento indispensable en carnicerías y cocinas profesionales para cortar y trocear piezas de carne de diferentes tamaños.

En el mercado existen tajos de sobremesa y con soporte, fabricados tanto en polietileno como en madera. Los tajos de madera siguen siendo la opción más tradicional gracias a su resistencia y durabilidad. Normalmente se fabrican con maderas de gran calidad, como la acacia, especialmente seleccionadas por su elevada resistencia al desgaste.

Los modelos disponibles en Gastrodomus están disponibles en diferentes dimensiones, con superficies de corte que van desde 40 × 40 cm hasta 70 × 70 cm. Están fabricados con barnices no tóxicos y adhesivos ecológicos conformes a la normativa CE vigente. Además, se ensamblan mediante un sistema de uniones a presión y refuerzos internos especiales de madera, lo que garantiza una estructura sólida y duradera.

Todos los tajos son reversibles, lo que permite aprovechar ambas caras de corte, y están diseñados para facilitar su limpieza e higienización.

Guía de compra: ¿cómo limpiar correctamente un tajo de madera?

Los tajos de madera son una solución muy práctica para las carnicerías, pero requieren un mantenimiento adecuado para conservar sus propiedades higiénicas. Al tratarse de un material poroso, la madera tiende a absorber líquidos, especialmente cuando presenta desgaste, lo que puede favorecer la proliferación de bacterias si no se limpia correctamente.

Para la limpieza diaria, cuando no existan manchas difíciles, basta con dejar el tajo en remojo durante unos minutos con agua caliente y una pequeña cantidad de detergente apto para uso alimentario. Después, se recomienda frotar suavemente la superficie con una esponja para eliminar restos de grasa y suciedad. Finalmente, aclarar con abundante agua caliente, dejar escurrir y secar completamente con papel absorbente.

Al menos una vez cada quince días es aconsejable realizar una limpieza más profunda. Para ello, humedece la superficie del tajo, espolvorea sal gruesa y añade zumo de limón. Frota enérgicamente para eliminar la capa superficial impregnada de residuos y renovar la superficie de corte. Una vez finalizado el proceso, aclara cuidadosamente con agua y seca por completo antes de volver a utilizar el tajo.

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